lunes, 4 de agosto de 2008

Enfermedades de las plantas


Alteraciones del crecimiento y desarrollo propios de los vegetales causadas por microorganismos, nematodos, virus, plantas con flor parásitas o condiciones ambientales adversas. El número de enfermedades de las plantas imputables a estas causas se estima en más de 25.000, las pérdidas anuales para la agricultura son enormes. Los daños ocasionados en las plantas por la acción de insectos, ácaros y otros animales (salvo los nematodos) no se consideran enfermedades.

Enfermedades bacterianas

Estas enfermedades presentan síntomas como podredumbre, moteado o marchitamiento de hojas y tallos, cancro, tizón de hojas y ramas y formación de agallas. El añublo (fuego) del manzano y el peral es interesante desde el punto de vista histórico, pues fue el primer caso de enfermedad vegetal en que se demostró que el agente que la causaba era una bacteria; los árboles infectados presentan flores, hojas y ramillas ennegrecidas, y la enfermedad puede afectar a la planta entera, que sufre graves daños o muere. El cancro de los cítricos, una enfermedad de origen asiático que afecta al naranjo y otras especies afines, se caracteriza por la aparición en frutos, hojas y ramas de formaciones suberosas. La roña de la patata, la gomosis del tomate, el moteado angular del algodón y el ennegrecimiento de crucíferas son otras enfermedades bacterianas muy comunes de las plantas. La corona de agallas o cáncer de las plantas que afecta a numerosas plantas leñosas y algunas herbáceas, es un ejemplo llamativo de enfermedad bacteriana.

Hongos destructivos

Casi todas las enfermedades vegetales se deben a la acción de los hongos. Se han observado y descrito enfermedades fúngicas desde la antigüedad. En la Biblia se habla de tizones y mildíus en los cultivos de cereales y vides de los antiguos hebreos. Las enfermedades fúngicas han provocado varias catástrofes importantes en diversas partes del mundo; destacan entre ellas la roya de la patata, que invadió Europa a partir de 1845, con consecuencias especialmente devastadoras para Irlanda. El mildíu de la uva, originario de América, se estableció en Francia y casi devastó la industria del vino. Hemileia vastatrix, un hongo parásito de las raíces, destruyó las plantaciones de café; de Sri Lanka y otros países asiáticos. En Estados Unidos, el castaño, árbol importante como productor de madera, castañas y taninos, fue eliminado por un hongo de origen oriental. Sólo en América del Norte hay más de 1.400 especies de hongos de la roya y varios centenares que provocan tizón. Igualmente numerosos son los hongos de otros grupos que causan un amplio espectro de enfermedades caracterizadas por manchas foliares, lesiones ulcerosas, royas, mildíus, cancros, podredumbre y manchas en la madera, podredumbre de la raíz, marchitamientos, hernias de las raíces y varios otros síntomas.

Infecciones víricas

Los virus provocan una gama de reacciones en la planta hospedante tan amplia como las generadas por las bacterias y los hongos. El número de enfermedades vegetales atribuidas a los virus ha aumentado mucho en los últimos años. Son síntomas característicos de infección vírica las manchas en forma de mosaico, el color amarillo del follaje, la decoloración de las nerviaciones, las manchas circulares, el enanismo y la muerte prematura, las malformaciones y la hipertrofia. Ciertas condiciones enmascaran estos síntomas. Algunas enfermedades víricas, como la amarillez del melocotonero, el mosaico del tabaco, el enroscamiento de la patata (papa) y el rizado de la remolacha (betabel), se han estudiado mucho, ya que provocan graves pérdidas económicas. Todas las plantas de interés económico sufren una o varias de estas enfermedades muy peligrosas. Las enfermedades víricas son infecciosas y se transmiten sobre todo a través de los insectos; controlar estos insectos es la mejor forma de reducir la incidencia de la enfermedad. Las infecciones víricas pueden asimismo transmitirse durante operaciones de injerto, por contaminación del suelo y, alguna vez, por medio de semillas o de plantas con flor parásitas. En efecto, entre las plantas con flor o vegetales superiores hay algunos parásitos verdaderos que provocan lesiones o la muerte a sus huéspedes. Los muérdagos, los cabellos de monte y parásitos de la raíz, como los géneros Striga y Orobanche (jopo), son los ejemplos más comunes de este tipo de plantas parásitas.

Nematodos
Los nematodos o gusanos cilíndricos son origen de importantes enfermedades de las plantas. Durante muchos años, la atención se ha centrado en los nematodos de las raíces, del género Meloidogyne, que provocan la formación de nudos o agallas carnosas en las raíces. Investigaciones más recientes se han interesado por otras especies, como algunos nematodos, que viven en las hojas, los tallos, los bulbos y las raíces de narcisos, valerianas y muchas otras plantas y los nematodos de hojas que crecen en herbáceas como la begonia y el crisantemo. El nematodo dorado de la patata y otras plantas afines y el nematodo de la soja (soya) suscitan cada día mayor preocupación.

Enemigos ambientales
Las enfermedades no parasitarias imputables a condiciones ambientales adversas son numerosas y algunas de gran importancia económica. Son causas destacadas de estos trastornos las temperaturas altas o bajas en exceso, las alteraciones de la humedad del suelo, la contaminación atmosférica, los rayos y las perturbaciones nutricionales. Las bajas temperaturas, por ejemplo, causan lesiones durante el invierno a frutales y patatas, mientras que las temperaturas excesivas están en el origen de defectos como el corazón aguado de la manzana o el cancro por calor del lino. El aporte excesivo o irregular de agua es causa de daños como la podredumbre apical del tomate. Entre los contaminantes de la atmósfera que causan enfermedades están los gases de los motores y los vapores de fundición; éstos en particular son responsables de la destrucción de grandes extensiones de cultivos y bosques. Los rayos suelen resultar perniciosos para las plantaciones de algodón, plátanos, caña de azúcar, patatas y muchas otras. El exceso de acidez del suelo afecta de forma negativa a muchas especies, mientras que la alcalinidad excesiva puede ser mortal. El exceso de nitrógeno o de cualquier otra sustancia necesaria para el desarrollo normal puede causar anomalías en el desarrollo de la planta. También las deficiencias minerales provocan enfermedades, y se conocen bien los síntomas característicos de la falta de cada uno de los minerales imprescindibles para el desarrollo.